Aristóteles Onássis

Aristóteles Sócrates Onássis fue el magnate griego más famoso de la industria naviera del siglo XX y el hombre más rico del mundo en su época.
Su padre fue un próspero banquero que perdió gran parte de su fortuna por conflictos territoriales entre Grecia y Turquía.
En 1927, con apenas 250 dólares, se instaló en la República Argentina, donde intentaría una nueva vida. En Buenos Aires, falsificó su identidad para «envejecer» seis años y estar en condiciones legales de trabajar. Se hizo telefonista y en las horas libres, estudiaba por cuenta propia el mercado financiero, no contaba con estudios universitarios formales. Con los pocos ingresos obtenidos por especulación, pudo comprar ropas sofisticadas, pasando a frecuentar la alta sociedad de Buenos Aires. Dos familias de Buenos Aires fueron su relación más cercana: la familia Gaona y la familia Dodero, a los cuales en diferentes instancias de su vida estuvo muy ligado. Con quien estrechó grandes lazos, que estaba ligado al negocio del tabaco, por su propia familia Gaona fue Enrique Gaona, así como también su esposa Teresita Gondra del Campo de Gaona. Ambos supieron brindar la contención y el espacio para que Aris, como ellos afectuosamente lo llamaban, pudiera abrirse espacio en la sociedad de Buenos Aires y las oportunidades que eso representaba para Onassis.
Al poco tiempo, las ganancias de Onassis se tornaron más significativas y, con la ayuda de su padre, que permanecía en Grecia, se aventuró en la importación de tabaco turco. Su contacto con su tierra natal aumentó, y lo decidió a volver, pero se mantuvo en la exportación de tabaco. Para ampliar su capacidad de transporte de tabaco, compró dos barcos en Canadá. En la década de los 30 se inició en la industria naval y, a la edad de 25 años ganó su primer millón de dólares. Hacia 1932, Aristóteles se había convertido en un hombre de negocios que contaba con buques, petroleros y balleneros.
Siguiendo el principio O.P.M. (Other People Money, el dinero de otros) inventado por el comerciante, naviero e inversor inmobiliario Daniel Ludwig, Onassis, dueño de una pequeña flota de barcos mercantes viejos comprados al ejército norteamericano, en su mayoría, con la cual hacía transportes para una compañía petrolífera, convenció a la Metropolitan Life Insurance Company de que le hiciera un préstamo de 40 millones de dólares para la construcción de barcos nuevos, ofreciendo como garantía su contrato con la petrolera. El préstamo sería de la misma duración que su contrato con la petrolera. Onassis evocaba a menudo aquel episodio crucial en su carrera: «Era como si le prestaran dinero a alguien que se proponía alquilarle una propiedad a Rockefeller. Que la casa tuviera agujeros en el techo no tenía importancia alguna, si Rockefeller consentía en alquilarla, con eso le bastaba al prestamista».
Una vez que su flota de barcos estuvo consolidada, Onassis diversificó y adquirió la poderosa aerolínea insignia de Grecia, Olympic Airlines. Invirtió fuertemente en bienes raíces, siendo su principal foco en este ámbito su magnífica sede en Nueva York, la Olympic Tower, y por otro lado, su magnífica asociación con el príncipe Rainiero III de Mónaco le permitió literalmente, poseer más de la mitad del principado, a través de propiedades, inversiones y acciones. Para entonces, Onassis, se había convertido en el hombre más rico del planeta y en el magnate naviero más poderoso de la industria.
En 1970, cinco años antes de su muerte, concedió una entrevista en la que reveló los que, según él, son los diez secretos del éxito:
1º Cuida tu cuerpo. Haz de él lo mejor que puedas. No te preocupes por los defectos. Mírame a mí. No soy ningún Dios griego, pero no perdí mi tiempo lloriqueando porque no nací con aspecto de dios. Recuerda que nadie es tan feo como se piensa que lo es.
2º Come ligeramente y mantente apartado de los vinos y las comidas abundantes cuando se tiene que hacer un trabajo. El pasarse varias horas a la mesa, en medio de un día de trabajo, es la mejor forma de acortar la vida.
3º Espera hasta la noche, cuando se dispone de más tiempo y se ha terminado el trabajo del día. Entonces, disfruta de una buena comida con los amigos, y no hables nunca de negocios mientras se come.
4º Ejercítate y mantente en buenas condiciones. Los ejercicios básicos de yoga ayudan muchísimo, tanto a la mente como al cuerpo; y si uno se las puede arreglar para practicar una o dos horas semanales de judo, eso le liberará de todos sus complejos.
5º Mantente bronceado, aunque tengas que utilizar una lámpara. Para la mayoría de la gente, el bronceado en invierno sólo significa que uno ha estado donde está el sol y, en ese sentido, el sol es dinero.
6º Una vez que hayas cuidado tu aspecto físico, establece un modo de vida con éxito. Vive en un edificio elegante -aunque tengas que alquilar una habitación en el ático- donde te puedas codear con personas ricas y de éxito en los pasillos y ascensores. Frecuenta los cafés de lujo, aunque sólo puedas tomar sus bebidas a pequeños sorbos. No tardarás en darte cuenta de que mucha gente con dinero se siente muy sola.
7º Si te falta dinero, tómalo prestado. Y no pidas nunca préstamos pequeños; pide prestadas grandes cantidades, pero devuélvelas siempre con rapidez.
8º Guarda tus problemas para ti mismo y haz creer a la gente que lo estás pasando estupendamente.
9º No duermas demasiado o te despertarás con un fracaso. Si duermes tres horas menos cada noche durante un año, dispondrás de un mes y medio extra de tiempo para alcanzar el éxito.
10º Si aspiras a conseguir el éxito, no malgastes tu tiempo leyendo las cosas que han hecho otros. Es mucho mejor vivir la propia vida que preocuparse de lo que han hecho los demás. Esta regla se aplica principalmente a todas las historias sobre mí mismo, Jacquie y mis amigos. Si fuera cierta una cuarta parte de lo que han escrito los periodistas sobre mí, ya estaría arruinado, abandonado y me sentiría tan deprimido por mis desgracias, que estaría a punto de suicidarme".

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