sábado, 28 de marzo de 2015

Ese compañero de trabajo, el falso coach

Creo que todos hemos tenido un compañero de trabajo molesto. Claro está, hay muchas clases de gente molesta y sería difícil generar un arquetipo que englobe todas.
Hoy nos interesa particularmente uno, el falso coach (falco de ahora en más, permítanme crear un neologismo). Cabe aclarar que estamos hablando de un compañero, no de un responsable, líder, jefe, gerente, etc. (cualquier persona con poder institucionalizado). Si habláramos de alguien que está por arriba en el organigrama otro sería el desarrollo.
¡Pobres los jóvenes que se topan con un bicho de esta especie! Sí, es un problema que padecen particularmente los jóvenes.

El falco generalmente tiene entre 35 y 45 años, puede ser hombre o mujer, no tiene gente a cargo en el trabajo, su carrera profesional (si lo es) es mediocre y su vida personal (si la tiene), en algunos casos, es muy cuestionable. Este ser pretende imponerse por sobre los jóvenes con los que trabaja, apelando al legendario "derecho de piso".  Este "derecho" deriva meramente de la antigüedad, como si esta fuera un valor en sí misma. Tal vez, antiguamente lo era, valga la redundancia. Incluso, tal vez lo siga siendo en otras sociedades como la japonesa. De la manera en la que funciona el mercado laboral hoy, no se puede decir que sea un mérito haber estado una determinada cantidad de años en una empresa. El mérito puede estar, o no, en el desempeño que se tuvo durante esos años.
El "typical approach" del falco se da a través de órdenes que se disfrazan de recomendaciones. Cree que debe trasmitir su "gran sabiduría", y que la gente con menor tiempo en el trabajo tiene la obligación de escucharlo y hacer caso a todo lo que él diga.
La cuestión radica en una fuerte diferencia generacional entre el falco, quien pertenece a la generación X, y los novatos, que pertenecen a la generación Y o generación millenial. El primero pertenece a un mundo que ya no existe, se rige por reglas de conducta arcaicas y códigos cuasi mafiosos, desconociendo la individualidad de los otros. No entendamos la individualidad como una característica que está en las antípodas del trabajo en equipo, sino como algo que lo fortalece, siendo que cada individuo aporta valor explotando "eso" que lo hace único. Es decir, no confundamos individualidad con individualismo. El falco prefiere un mundo gris, donde todos visten igual,donde todos opinan lo mismo, donde todos hacen lo mismo, donde nadie es una amenaza. Exactamente, el falco ve como una amenaza a todo lo que sale de sus esquemas, de su cosmovisión. Por eso, él debe "educar", el debe ser el coach de quienes son distintos para que vayan por el "verdadero" camino, el camino "correcto".
Casi como en una parodia del Quijote, el falco, enarbola todo su bagaje cultural (gran parte heredado de los baby boomers) y comienza su lucha dialéctica contra las nuevas generaciones, haciendo otros personajes, afines generacionalmente, las veces de escuderos; tarea para la cual tomarán turnos.
Algunas frases del repertorio del falco:
  • No te estoy mandando, te estoy enseñando
  • Cualquier cosa consultame, hace 10 años que hago esto...
  • Escuchame a mí que tengo unos años más que vos, y algo sé...
  • Ojo con lo que decís...
  • Vos no opines que sos nuevo...
  • No seas tan confianzudo, recién entrás...
  • Yo te voy a decir como son las cosas acá...
  • ¿Y aprendiste algo en la universidad?
  • Ah...compraste el título en una privada...
  • En mi época estudiábamos de verdad...
  • Yo me hice solo...
  • Dejame que yo lo revise antes...
  • Reenviame el correo que te mandó... (un correo que no es de su incumbencia)
  • Poneme en copia... (un correo que tampoco es de su incumbencia)
  • ¿Por qué te vestís así?
  • ¿Por qué te peinás así?
  • ¿Por qué hablás así?
Nadie pidió su ayuda...
¿Qué les puedo decir al respecto? No caigan en ese juego, sean inteligentes y hagan su propio camino. En palabras del General Don José de San Martín: "Seamos libres y lo demás no importa nada."

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